"No es signo de buena salud, el estar adaptado a una sociedad profundamente enferma"
Hablemos de que tan saludable es adaptarse a aquello que consideramos “normal”, por ser la única realidad “conocida” o por ser el común pensamiento de un sistema basado en el miedo y la negación del dolor.
No es normal la relación enfermiza que tenemos con la muerte. Tal desvinculación con lo que aparenta ser el “final” de la chispa vital, nos desconecta inevitablemente con la esencia de la vida en su mas plena expresión como presencia, juego y disfrute. “El hombre vive como si nunca fuera a morir, y muere como si nunca hubiera vivido”.
Existe una medicina disponible para este mal moderno, la cual es simplemente volver a la contemplación de los ciclos de la naturaleza donde vida y muerte están continuamente enlazadas en una danza armónica.
En ciertas culturas originarias, existían los llamados “ritos de paso” donde en diferentes etapas de la vida, se experimentaban “pequeñas muertes”, las cuales representaban momentos de maduración psicoespiritual. Hoy y gracias a las plantas sagradas enteógenas, solemos escuchar de la llamada “disolución del ego”, la cual simboliza lo que en antigua Eleusis se conocía como “el morir antes de morir para no morir jamás”.
Existe un compuesto llamado DMT que se encuentra de forma natural tanto fuera en la naturaleza como dentro de nuestro sistema nervioso. Dicha molécula podría ser una valiosa oportunidad para acercanos mas conscientemente a la muerte y perder la ansiedad que la misma nos causa. Lamentablemente esta molécula es ilegal en casi todo el planeta por ser considerada "sin ningun potencial curativo para su uso en la salud". “Todos somos ilegales entonces” dijo Terence Mckenna. En cada nacimiento y muerte de un ser humano, tu glándula pineal segrega cantidades enormes de DMT endogeno. Lo mismo sucede cada noche en tus sueños. Nuevos estudios demuestran que este DMT endogeno esta presente todo el tiempo y que mejorar nuestra calidad de vida nos vuelve "psicoactivos".
Por suerte o por destino, hoy existe una osada psicologia y neuropsiquiatria que estudian como ciertas experiencias enteógenas cambian la percepción y la actitud ante la muerte.
En cuanto a las microdosis de hongos psilocibios, los cuales poseen una sustancia emparentada al DMT, puede ser de gran ayuda en procesos de duelo inconclusos ante la muerte de seres queridos o de la propia identidad de viejos yoes que necesitan compostarse.

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